viernes, 29 de junio de 2007

EL IDEAL MORAL NOVOTESTAMENTARIO

Capítulo 5

EL IDEAL MORAL NOVOTESTAMENTARIO

I. SU COHERENCIA INTERNA
Algunos teólogos han negado que en el Nuevo Testamento exista un solo ideal moral, ellos dicen que se muestran dos tipos de ética; una basada en un sobrenaturalismo bíblico y la otra un idealismo humanitario.

A. Supuesto conflicto entre Jesús y Pablo.
1. Se dice que Jesús y Pablo representan dos puntos de vista diferentes y que se contradicen entre sí: Jesús nos enseña una vida ética práctica, en cambio, Pablo nos interpreta los evangelios desde un sistema doctrinal teológico complicado.

2. La supuesta antítesis

JESÚS
PABLO
Maestro de la moralidad.
Teólogo dogmático
Interesado en la vida y desarrollo de carácter.
Interesado en la doctrina y pensamiento sistemático.
Énfasis: En la dirección moral.
Énfasis: En la teología, especulativa e intelectual.
Su punto de vista es de este mundo
Su punto de vista es más allá de este mundo
Evangelios: Está el Jesús histórico que vive y enseña
Cartas: Encontramos al Cristo Teológico y la redención.

3. La relación ética
El hombre natural es capaz de desarrollar el carácter de Cristo y para llegar a ese ideal moral es necesario rechazar el pensamiento paulino de la redención sobrenatural de Cristo Divino y en la reconciliación con Dios.


B. La Unidad del ideal moral de Nuevo Testamento.
1) Jesús y Pablo: manifestación de diversidad, pero no de conflicto ni contradicción.
Los datos que los teólogos han analizado son interesantes, pero lo han hecho tergiversando la verdad, por que las contradicciones que ellos marcan, realmente son evidencia esencial del ideal moral del nuevo testamento:

a) Las enseñanzas de Jesús son tan doctrinales como éticas al igual que las de Pablo ya que hay una relación inseparable entre el creer y el hacer en las enseñanzas de ambos.

b) Jesús predicaba un evangelio sobre Cristo arraigado en su muerte, la cruz y la resurrección, al igual que Pablo.

c) Tanto Jesús como Pablo nos hablan de un reino venidero en un futuro.


2) Una diferencia necesaria para una unidad profunda
Sólo hay ideal moral del Nuevo testamento que se basa en las enseñanzas, muerte y resurrección de Cristo, que a través de ella podemos ser redimidos y formar un carácter como el de cristo.


II. Su Base en la Redención
La redención es el principio determinante para la ética cristiana


La redención es básica para la moralidad en el Nuevo Testamento.
Hay una relación de continuidad entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Ya que en el A.T. le experiencia redentora se definía en relación al pacto y su aspecto moral y anticipa la venida del redentor verdadero, esa redención es cumplida en el Nuevo Testamento llega el Mesías prometido que sería crucificado, muerto y resucitaría al tercer día.

Algunas deducciones éticas de este punto de vista.
La vida moral es resultado de la experiencia redentora de la fe en Cristo.
El cambió en el ser humano es el resultado de la regeneración.
Por medio de la fe se recibe la redención divina de Cristo.
La meta del ideal moral del N.T. es la llegar a la perfección cristiana.
Es una constante evaluación de actitudes mas que de acciones.
No hay Ley, ahora se rige por la voluntad de Dios mostrada en la Biblia.
El amor de Dios es en bien máximo, es decir, el ideal moral.
En Jesús tenemos el cumplimiento del ideal divino de la vida humana.
El creyente diario tiene que superar el conflicto del pecado.
El poder para vencer el pecado se encuentra en la redención de Cristo y en el Espíritu Santo.



Capítulo 6

EL IDEAL MORAL CRISTIANO: LA PRÁCTICA DEL AMOR

I. Los dos aspectos del ideal moral cristiano.
a)Hacer la voluntad de Dios, practicando el amor cristiano.

b)Hacer la voluntad de Dios promoviendo el reino de Dios.

II. Hacer la voluntad de Dios a través de la práctica del amor cristiano.
El creyente es una nueva criatura y debe esforzarse en desarrollar y perfeccionar su vida de acuerdo a la voluntad de Dios. La característica primordial en la vida de un cristiano en el amor.

1.Jesús dijo que conocerían a sus discípulos, por que ellos expresarían amor.
2.El amor se experimenta antes de poder ser entendido.
3.ágape: es una demostración de amor determinada por la voluntad, no por la emoción, experimentamos el amor de Dios por medio de su redención.

viernes, 22 de junio de 2007

cap.4 el agente moral cristiano

EL IDEAL MORAL CRISTIANO,EL CONCEPTO DEL SUMMUMBONUM, Y EL IDEAL MORALSEGÚN EL ANTIGUOTESTAMENTO

¿QUÉ COSA ES UN IDEAL?

Un ideal es la representación mental de lo bueno que anhela­mos. Es lo que nos esforzamos para lograr. Queremos alcanzar­lo. (El término «bueno» en esta definición no implica que lo es objetivamente sino que el que se esfuerza lo considera así). Es la meta para cuya realización nos esforzamos. Es lo deseable a tal grado que da sentido a nuestra existencia. Existen ideales gran­des y los hay también pequeños. Cada vida humana contiene un verdadero complejo de ideales. Pero los fines menores, las metas y los ideales pequeños, están subordinados a la relación de un ideal, único, grande, omni-inclusivo y final. Este sublime ideal, que cada persona inteligente tiene (más o menos conscientemen­te), es su fin principal, el ideal de su vida, el bien más alto (con­creto o teórico): es su summum bonum.

Es el gran ideal lo que da unidad a la vida humana. El hombre lo hace todo a fin de realizar ese ideal. En sus términos abandona ciertos empeños y, por otro lado, apenas se molesta en llegar a otras metas difíciles de lograr. Por ello, lo que corresponde a nuestro ideal, toca a las fuentes mismas de nuestra vida moral. La vida moral se determina por aquel ideal, y está formada por él.

i. el ideal moral según el antiguo testamento

A. JEHOVÁ YLA LEY

2. Una segunda verdad básica y fundamental de la ética antiguo-testamentaria está inseparablemente ligada con la primera. Se la puede expresar de esta manera: la relación que Jehová mantiene con su pueblo es una relación de pacto, BERITH. El pacto fue hecho con Abraham (Gn 15); fue renovado con Isaac y Jacob (Gn 26.24 y 28.13); y fue solemnemente rati­ficado por toda la nación israelita bajo la dirección de Moisés en el monte Sinaí (Ex 34.27-28). Dios se revela como Jehová, el Dios del pacto, y su pueblo es el pueblo del pacto. Esto involucra privilegios tanto como responsabilidades para el pueblo de Dios.

La revelación del pacto de Jehová con su pueblo se presenta repetidas veces como una relación semejante a la de marido y esposa, o, a veces, la de un padre y sus hijos. (Notamos que la primera está empleada particularmente en los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel, y Oseas.) En ambos casos no de­bemos pensar en las relaciones conyugales o paternales como las vemos representadas en los enlaces individualistas y frac­cionados de la vida moderna, sino según se veían representadas en las asociaciones autoritativas de los tiempos antiguo-tes­tamentarios. Relacionada con estas dos analogías está una tercera: la de un rey con sus subditos, y los subditos con el rey. En todas las ilustraciones, destaca el hecho de que el pacto es una relación de mutuas responsabilidades. El Dios que establece el pacto, lo hace soberanamente y, además de otorgar a su pueblo las solemnes promesas, le exige ciertas responsabilidades. De esto aprendemos que el pacto no es meramente un convenio entre iguales. Desde su principio y su fundamento el BERITH entre Jehová y su pueblo es unilate­ral.

3 Una tercera verdad básica y fundamental de la ética antiguo-testamentaria, y que es inseparable de las dos que precedie­ron, se puede formular así: la (TORAH) la Ley de Jehová. Esta expresión de las condiciones divinas para una relación de pacto incluye todos los principios y preceptos para la vida y la conducta del pueblo de Dios. La Ley de Jehová se arrai­ga en el pacto y depende de él. Por esto existe una relación íntima entre BERITH y TORAH (Jer 31.33; Ex 19.7). De­bemos notar que en Éxodo 34.28 el decálogo se designa como «las palabras del pacto». La TORAH es la codifica­ción de la voluntad de Jehová, quien es la Primera y la Divina parte del pacto y es quien lo redacta. El pueblo de Dios es la segunda parte y tiene que rendir obediencia para alcanzar paz y felicidad.

El concepto de «ley» tiene también connotaciones más am­plias. «Ley» es una característica de toda la creación. Toda la creación está bajo la Ley. Estar bajo la Ley es una de los atributos esenciales de toda criatura. En su encarnación, Cristo «nació bajo la Ley» (Gl 4.4). La ley moral es más especifica. Tiene que ver con el pueblo de Dios, y fue promulgada a fin de que le fuera bien a su pueblo y que sus días fueran prolon­gados. Más que una simple exigencia moral, la Ley de Jehová es una bendición a su pueblo ya que proporciona comunión con Dios. De esto tenemos que hablar más.

B. la ley y la virtud en el antiguo testamento

En esta sección se emplea la palabra «virtud» en un sentido especial. El sentido en que la usamos no es de poder, ni de capa­cidad, ni de bondad (que suelen ser las acepciones más usuales en nuestros diccionarios). Para nosotros, la idea es más bien la que reúne las cualidades de integridad, rectitud, y probidad. No­tamos algo de ello en el uso de algunos adjetivos relacionados con la palabra, como por ejemplo «virtuoso».

Debido a que la esencia de toda moralidad para el creyente antiguo-testamentario giraba alrededor de la Ley de Jehová, nos es fácil determinar que la naturaleza de virtud consiste en obede­cer la Ley de Jehová.

1. La virtud en el Antiguo Testamento como obediencia El hombre bueno es el hombre que obedece la Ley de Jehová. Debido a que la relación entre Jehová y su pueblo es una relación del pacto, y puesto que la Ley es la formulación de las rectas condiciones que impone Jehová al pueblo del pac­to, la obediencia a la Ley es evidencia de fidelidad al pacto con Jehová. Por esto, la obediencia a la voluntad de Dios, expresada en la TORAH, era la condición fundamental de la vida moral del creyente en el tiempo del Antiguo Testamento. Esta es la verdad que se enseña a través del Pentateuco y los profetas. Otra afirmación de esta verdad se encuentra en Eclesiastés 12.13.


Otra caracterización muy típica del Antiguo Testamento para expresar la virtud de obediencia es la palabra TSEDEQ, rec­titud. El hombre obediente es el hombre recto, es el que anda en el camino recto de los mandamientos de Jehová. El libro de los Salmos está repleto de este pensamiento. La impor­tancia de la virtud de obediencia se acentúa en toda la historia de Israel y se expresa especialmente en los Salmos. Lo nota­mos en la historia de Adán y Eva, también en la de Abraham en Génesis 12. Asimismo en los discursos de Moisés en Deuteronomio, y de la misma manera en la exhortación de Josué antes de su muerte (Josué 24.21-24). La obediencia conduce hacia la felicidad. «Bienaventurado es aquel varón cuya delicia está en la Ley de Jehová.» «En guardar la Ley hay gran premio.»(Véanse los Salmos 1 y 119.)

2. La virtud del Antiguo Testamento como santidad

Otra perspectiva desde la cual el Antiguo Testamento ve a la virtud fundamental del creyente es la de la santidad. El hom­bre bueno es el hombre santo. Se puede decir que la actitud correcta en cuanto a la Ley de Jehová es la de obediencia. Pero hay que añadir de inmediato que el resumen de las de­mandas de la Ley, en cuanto a su contenido, se expresa en términos de santidad. La Ley entera conduce hacia la santi­dad. (Lv 19.2: «Santos seréis porque santo soy, yo Jehová, vuestro Dios». Véase también Lv 2.7; 21.8; 1 P 1.16.) La etimología del adjetivo QAADOOSH (santo) se encuentra en la palabra que quiere decir separado, elevado, por enci­ma. De la idea de separación espacial y física se deriva su significado espiritual y moral. En cuanto a Dios, la santidad tiene un significado sinónimo con trascendencia y majestad divina. El término describe a Jehová en su carácter enaltecido y en su gloria trascendente. Un nombre predilecto de Isaías

B. la ley y la virtud en el antiguo testamento

En esta sección se emplea la palabra «virtud» en un sentido especial. El sentido en que la usamos no es de poder, ni de capa­cidad, ni de bondad (que suelen ser las acepciones más usuales en nuestros diccionarios). Para nosotros, la idea es más bien la que reúne las cualidades de integridad, rectitud, y probidad. No­tamos algo de ello en el uso de algunos adjetivos relacionados con la palabra, como por ejemplo «virtuoso».

Debido a que la esencia de toda moralidad para el creyente antiguo-testamentario giraba alrededor de la Ley de Jehová, nos es fácil determinar que la naturaleza de virtud consiste en obede­cer la Ley de Jehová.

1. La virtud en el Antiguo Testamento como obediencia El hombre bueno es el hombre que obedece la Ley de Jehová. Debido a que la relación entre Jehová y su pueblo es una relación del pacto, y puesto que la Ley es la formulación de las rectas condiciones que impone Jehová al pueblo del pac­to, la obediencia a la Ley es evidencia de fidelidad al pacto con Jehová. Por esto, la obediencia a la voluntad de Dios, expresada en la TORAH, era la condición fundamental de la vida moral del creyente en el tiempo del Antiguo Testamento. Esta es la verdad que se enseña a través del Pentateuco y los profetas. Otra afirmación de esta verdad se encuentra en Eclesiastés 12.13.


Otra caracterización muy típica del Antiguo Testamento para expresar la virtud de obediencia es la palabra TSEDEQ, rec­titud. El hombre obediente es el hombre recto, es el que anda en el camino recto de los mandamientos de Jehová. El libro de los Salmos está repleto de este pensamiento. La impor­tancia de la virtud de obediencia se acentúa en toda la historia de Israel y se expresa especialmente en los Salmos. Lo nota­mos en la historia de Adán y Eva, también en la de Abraham en Génesis 12. Asimismo en los discursos de Moisés en Deuteronomio, y de la misma manera en la exhortación de Josué antes de su muerte (Josué 24.21-24). La obediencia conduce hacia la felicidad. «Bienaventurado es aquel varón cuya delicia está en la Ley de Jehová.» «En guardar la Ley hay gran premio.»(Véanse los Salmos 1 y 119.)

2. La virtud del Antiguo Testamento como santidad

Otra perspectiva desde la cual el Antiguo Testamento ve a la virtud fundamental del creyente es la de la santidad. El hom­bre bueno es el hombre santo. Se puede decir que la actitud correcta en cuanto a la Ley de Jehová es la de obediencia. Pero hay que añadir de inmediato que el resumen de las de­mandas de la Ley, en cuanto a su contenido, se expresa en términos de santidad. La Ley entera conduce hacia la santi­dad. (Lv 19.2: «Santos seréis porque santo soy, yo Jehová, vuestro Dios». Véase también Lv 2.7; 21.8; 1 P 1.16.) La etimología del adjetivo QAADOOSH (santo) se encuentra en la palabra que quiere decir separado, elevado, por enci­ma. De la idea de separación espacial y física se deriva su significado espiritual y moral. En cuanto a Dios, la santidad tiene un significado sinónimo con trascendencia y majestad divina. El término describe a Jehová en su carácter enaltecido y en su gloria trascendente. Un nombre predilecto de Isaías

Este concepto de la santidad3 divina, como la exaltación y trascendencia divina, presenta implicaciones tanto metafísi­cas como morales. Dios está infinitamente enaltecido por en­cima del hombre finito, tanto en su Ser divino como en Su perfección moral. En el Antiguo Testamento, sin embargo, no es la trascendencia metafísica la que está más en la escena, sino la moral; pero a la vez debemos notar que la trascenden­cia moral presupone la metafísica. La santidad moral de Dios se entiende en su pleno significado solamente al notar el con­traste entre la santidad de Dios, no meramente con la finitud del hombre, sino más bien con la pecaminosidad de este. Jehová no solamente «habita la eternidad», siendo de «ojos muy limpios para ver el mal» (Hab 1.13), también odia todo pecado. Un pasaje donde vemos la trascendencia divina com­binada con la santidad es en la visión de Isaías (6.1 -5). Por lo tanto, la santidad encuentra su antítesis en la iniquidad, la im­pureza, y la injusticia. A la verdad, la santidad de Dios es, en un sentido, el punto focal de todas sus perfecciones morales. Está claro que QAADOOSH no es una palabra que exprese solamente un atributo de la divinidad, sino la divinidad en sí. Siendo ello el significado de la palabra que expresa la santi­dad de Dios, está claro que al aplicar la misma palabra a los creyentes del Antiguo Testamento se hace hincapié en el he­cho de que ellos están separados, traídos, apartados y dedi­cados al servicio de Jehová.

de este tipo era simbólica; simbolizaba una santi­dad más alta, la santidad moral. En este último sentido, la santidad más alta y más profunda, consiste en conformarse a la enaltecida naturaleza moral de Dios. Esta semejanza con la naturaleza moral de Dios se puede lograr por solo un camino, el de la obediencia a la Ley de Dios, e implica una conformi­dad perfecta a la voluntad de Jehová expresada en su Ley. La santidad, en este sentido, es asemejarse a Dios en su per­fección moral y en su repugnancia al pecado. Es a la vez la esencia y el fruto de la perfecta obediencia a la Ley de Jehová.

3. La virtud del Antiguo Testamento como sabiduría

El Antiguo Testamento retrata al hombre bueno como hom­bre sabio. Un contraste muy usual en el Antiguo Testamento es aquel entre el sabio y el necio. Esto se encuentra especial­mente en los libros de los Proverbios, de Eclesiastés, y de los

viernes, 15 de junio de 2007

cap.3 cuetionario, EL PECADO Y SU METAMORFOSIS EN BENDICIÒN

CAPITULO 3

EL AGENTE MORAL CRISTIANO EN LOS ESTADOS DEL PECADO

Y DE LA REDENCION

I.- EN EL ESTADO DEL PECADO.

Según el testimonio de la Biblia, el desarrollo del hombre, hecho a imagen y semejanza divina, no ha sido gradual ni normal, una catástrofe trastornó su desarrollo__________. Esta catástrofe se conoce como la _______, la primera entrada del _____________en la historia humana.

A. LA NATURALEZA DEL PECADO.

1) Concepto naturalista humanista. La base de este concepto es el punto de vista naturalista de la realidad. Tanto el__________ como el _________ se interpretan en terminos de fuerzas_____________ y los factores espirituales de la vida son en esencia mecánicos o biológicos.

2) Concepto panteísta- especulativo. Es el concepto predilecto del pecado de los que aceptan un tipo idealista de la filosofía. Según ellos el __________ es la falta de ver las cosas en su totalidad. El ________ desaparecerá tan prono como tengamos un punto de vista más comprensivo.

3) Concepto cristiano bíblico. Según Westminster << productid="la Ley" st="on">la Ley de _________ y la _______________ de ella. El concepto cristiano bíblico tiene cuatro características:

a.- El _________ tiene esencia espiritual porque pertenece a la esfera _______.

b.- El _________ es asunto de la voluntad, por que va contra la __________ de Dios.

c.- El _________ es pecaminoso por que es una ____________ de la __________ de ________.

d.- El _________ sigue siendo _________ y es oposición a Dios y sus __________.

B. LA INFLUENCIA DEL PECADO.

1) En cuanto al fin, o ideal verdadero del hombre. El pecador odia a Dios y el ideal de su vida es ya no hacer la ___________ ________.

2) Sobre la libertad humana. El hombre es libre pues no está obligado a actuar por ________ ajena contra la suya propia, ni aun por la ___________ de ________.

3) En cuanto a la conciencia humana. L a caída del hombre en el _________ no borra el ___________ _________ del hombre. Este sigue siendo un ser ________.

La conciencia fue afectada por el pecado en dos sentidos:

a.- El conocimiento de la norma con que la conciencia juzga y regula la ________

___________ está pervertido, y en su ejercicio la __________ está ____________.

b.- La sensibilidad de la _____________ para discernir el mal se ha debilitado.

II.- EN EL ESTADO DE REDENCIÓN

El pricipio y el fin del sistema bíblico de la verdad es ______; pero el centro del sistema cristiano es la _____________ en y por _________.

A. LA FASE OBJETIVA DE LA SOTERIOLOGIA EN CUANTO A LA ÉTICA, O LAS IMPLICACIONES ÉTICAS DE LA REDENCIÓN

1) El pecado humano es perdonable porque es esencialmente la violación de la

Voluntad de _______.

2) El pecado humano siendo violación de la santa __________ de ______, no es

perdonable sin que haya una satisfacción _______.

3) El sacrificio de ____________ , ha dado completa satisfacción por el _________

Del hombre y por este sacrificio la barrera entre el _________ y _________ ha sido ____________.

B. LA FASE SUBJETIVA DE LA SOTERIOLOGÍA EN CUANTO A LA ÉTICA,

O LAS IMPLICACIONES ÉTICAS DE LA REDENCIÓN.

La regeneración es la implantación de la ______ _______ en el creyente. El lado externo, experimentado y manifestado de esta obra es la ____________.

Las implicaciones éticas de la redención del hombre son:

1.- La redención y la libertad de la voluntad, que consiste en que la ______ _______ esta implantada en el hombre, el creyente queda restaurado a su verdadera ________ __________. Su servidumbre al _________ queda anulada.

2.- La regeneración y el verdadero fin del hombre, consiste en que el que _________

a _______ ahora lo ama.

El Catecismo menor de Westminster dice: El propósito del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de ël para siempre.

3.- La regeneración y la conciencia del hombre se congela por la falte de decidir hacia un cambio. La base objetiva de la norma es la _________ de _______ revelada en la _________. La conciencia regenerada de todo cristiano hay que adiestrarla y disciplinarla constantemente, aplicándole la ___________ de _________.


EL PECADO Y SU METAMORFOSIS EN BENDICIÓN

I. EN EL ESTADO DEL PECADO.

Por la desobediencia en el huerto del Eden surge la moralidad humana y así el descontrol de personalidad en el hombre al travéz del cual surge el comportamiento, guiado por medio de intuiciones mecanicas de acuerdo a las circunstancias.

En el aspecto Panteista- especulativo el principio de todo error es la ignorancia, su fundamento es la inteligencia, sin considerar que todo viene de Dios.

Dentro de un enfoque cristiano-bíblico, el pecado tiene esencia espiritual y pertenece a la esfera moral, todo ser humano es propenso al pecado por vivir en la carne.

El pecado es asunto de voluntad, uno mismo decide si errar o no.

La influencia del pecado en cuanto a su fin, pretende que las personas se sientan bien en un enfoque de observancia humana, pero a los ojos de Dios muchas veces esta uno perdido en su totalidad sino hay un cambio de actitud y juicio.

Si el hombre obedece, tiene la posibilidad de escoger las bendiciones, es decir los frutos del árbol, pero cuando desobedece no tiene opción y debe someterse lo más pronto posible a la corrección. Una forma de iniciar corrección es descongelar la conciencia que permite discernir entre el bien y el mal, este proceso lo regala Dios para que sus hijos se vuelvan al camino, ningún hombre puede dejar de vivir fuera de la moralidad, porque el pecado habita en el. La debilidad de conciencia varia de individuo en individuo y esto se dá por el sometimiento a las normas divinas.

II.- EN EL ESTADO DE REDENCIÓN

El principio de toda verdad es Dios, pero la metamorfosis de todo cristiano es por medio de la redención de Cristo en una regeneración.

La fase objetiva de la soteriología y sus implicaciones éticas, observa que el pecado humano es perdonable porque es esencialmente la violación de la voluntad de Dios. Esto se logra cuando uno deje la relación finita e ingresa al todo infinito, es decir al océano del gran todo.

La soteriología observa que el pecado humano sea perdonado y se disfrute al travéz de una tranquilidad moral. En este caso solamente se resibira la reconciliación con Dios, quitando la ofensa, para entablar nuevamente la comunión con Dios. Algunas coacciones por la negatividad de los actos del hijo se rompe la relación entre el hijo y el Padre, mientras que el pecador no inicie una reparación de daños, la ofensa contra Dios continuara.

La soteriología observa el sacrificio infinito de Jesucristo por el cual el pecado del hombre es borrado y así mismo uno es regenerado.

La fase subjetiva de la soteriología consiste en arrancar de raiz el pecado y servir solo a Dios, es decir ser redimido por el Espíritu Santo y el hombre es transformado en una criatura nueva y su vida tiene una nueva dirección solamente hacia Dios.

La redención y la libertad de la voluntad de Dios en el hombre solo se obtiene cuando, queda restaurado, su servidumbre al pecado queda anulada sus actos van a ser siempre dirigidos hacia el bien y cuando exista un instante de desobediencia va a surgir un aviso de alerta. La Bíblia nos enseña que cuando conocemos la verdad ya no es facil de volver hacia el mal. <> (Jn. 8:32)

La regeneración y el verdadero fin del hombre es descubrir el verdadero fin de su existencia es decir por fin conoce para que esta en la tierra, finalmente su vida ronda tomando como eje a Jesucristo, así nos lo enseña el catecismo menor de Westminster el propósito del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de Él para siempre.

La regeneración y la conciencia va a llevar su tiempo en regenerarse puesto que esta destruida pero inicia el gran trabajo de una nueva norma. El creyente hace suyas las nuevas normas es decir se educa en la vida de Dios por medio de una disciplina Cristocentrica, en donde se inicia una reflexión de pensamientos, actitud de actos con nuevo criterio. La progresión de una nueva vida regala la conciencia del gozo de vivir en el mundo pero separado de el.