¿CUÁL ES LA VERDAD ACERCA DEL SEXO? Sabemos que Dios nos ama y somos de gran estima para Él y por tal motivo desea que compartamos su gloria, gozo y paz en nuestras vidas de tal forma que nos ha dado una guía que es su Palabra donde encontramos consejos, reglas y normas que deben regir nuestra forma de vivir, para evitarnos sufrimientos o situaciones que perjudiquen nuestra relación con Dios, teniendo en cuenta que Él es soberano y omnisciente, y sabe lo que es mejor para cada uno de sus hijos. Dios nos da normas para que las pongamos en práctica diariamente y así disfrutar de sus beneficios cumpliendo su perfecta voluntad, viviendo en la obediencia, pureza y fidelidad que son tres atributos que Dios tiene y que comparte con nosotros. Uno de los problemas que más atañen a la sociedad de nuestra época son las relaciones sexuales prematrimoniales y extramaritales, lamentablemente Satanás ha ganado terreno en esta área tan vulnerable del ser humano, engañando a hombres y mujeres de todas las edades, especialmente los adolescentes son presa fácil de estas mentiras tergiversando así la verdad de Dios, llenando de placer y felicidad aparente a todo aquel que se deja guiar y busca satisfacer sus instintos primarios lo que lleva al hombre hacia una separación de Dios y por lo tanto a una vida vacía y sin sentido.
En nuestra sociedad actual frecuentemente nos topamos con conceptos equivocados en cuanto al sexo, uno de ellos, es que sea confundido amor con sexo, en el lenguaje cotidiano es muy común tomar la palabra amor como sinónimo de sexo de ahí la famosa frase “Hagamos el amor” obviamente, el tener relaciones sexuales con lleva una entrega total, una fusión entre dos personas, nos es malo tener relaciones sexuales pero Dios ha puesto lineamientos dentro de los cuales se debe dar esta entrega de amor para disfrutarlo al máximo y hallar la bendición de Dios en medio de la relación.
Los medios de comunicación, la falta de información y el ignorar las normas divinas nos han llevado a vivir en una sociedad que cada día se denigra más, tergiversado un concepto tan puro del amor. Donde Dios fue el primero en mostrarnos su amor al dar su vida por nosotros. Se ha violado la regla de oro que Jesús nos dejó cuando estuvo aquí en la tierra “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Si cumpliéramos con esta regla no tendríamos adolescentes embarazadas, desalentadas, vidas destruidas por haber creído las mentiras del engañador que sólo está buscando a quien destruir. Por que amar al prójimo es procurar su bienestar y bendecir su vida con mis acciones, palabras y pensamientos. Sabemos que Dios creó el sexo y desea que disfrutemos de Él, y demanda que la relación sexual sea pura y hermosa, es un pacto de fidelidad y entrega de uno al otro Dios nos da normas para protegernos pero si las violamos, las consecuencias son las enfermedades venéreas, de embarazos, del VIH, abortos, inseguridad sexual, nos protege de la angustia y nos lleva a gozar la intimidad dentro del matrimonio satisfactoriamente.
La Biblia nos recomienda guardar la pureza sexual hasta después del matrimonio y es un principio que se cumple trayendo bendición al cumplirlo.
Es bueno aprovechar cualquier oportunidad para compartir la verdad acerca de las relaciones sexuales teniendo en cuanta las consecuencias de violar las normas de Dios y los beneficios que se pueden obtener cumpliéndolas adecuadamente de acuerdo a su voluntad.
Capítulo 1 1. Explique de manera clara, concisa y precisa las dos categorías generales o panorámicas de la ética presentadas por el autor. Una de las categorías que marca el autor es que define primero lo que es la ética y lo describe como el estudio de la vida moral del hombre. Luego en una segunda categoría pone a la ética cristiana que estudia la moral cristiana y hace la voluntad de Dios revelada en su Palabra.
3. Enumere los seis postulados descritos en el capítulo y explique cada uno en sus propias palabras de manera clara, concisa y precisa. 1. Postulado Teológico: 2. Postulado antropológico 3. Postulado Hamartológico 4. Postulado Soteriológico 5. Postulado Cristológico 6. Postulado cosmo-escatológico
Capítulo 2
1. Escriba un breve resumen de la posición del autor con referencia al agente moral cristiano y el fin del hombre. El actor de la vida moral cristiana es aquel hombre que se esfuerza por vivir cristianamente, es decir pone a Cristo en el centro de su vida y se rige por sus enseñanzas para llevarlas a cabo en el diario vivir, por tal motivo se debe analizar desde las tres condiciones del hombre: a)El hombre creado por Dios b) El hombre pecador c) El hombre redimido por Cristo. Sabemos que Dios nos creó con un propósito y al cumplirlo glorificamos el nombre de Dios que es realmente el fin por el cual el hombre fue creado, en otras palabras, todo lo que hacemos, decimos, realizamos, pensamos, planeamos debe ser con el objetivo de glorificar a Dios, que es por quien vivimos y sin Él la vida no tendría un significado real.
2. Explique la posición del autor acerca de la libertad de la voluntad. El hombre es una criatura libre (eso no quiere decir que haga lo que quiera, por que no puede ir más allá de la soberanía de Dios) mas no autónoma, es decir, no puede vivir como un instrumento de la naturaleza, ya que por ser imagen de Dios su voluntad está determinada por lo espiritual, no puede separarse de lo racional y lo moral.
3. Describe de manera clara, concisa y precisa el enfoque presentado en la sección acerca de la conciencia humana. El hombre es su propio juez pues tiene conciencia de sus actos, por la capacidad moral que tiene puede darse cuanta cuando está haciendo algo incorrecto o cuando está actuando bien.
1. Explique de manera clara, concisa y precisa las dos categorías generales o panorámicas de la ética presentadas por el autor. R.- La ética establece las normas y reglamentos que rigen la vida de un obrero de Dios desde el aspecto espiritual en un momento dado no queda satisfecha con el mero estudio del aspecto moral de la experiencia humana en sí, porque el hombre no solo es idealista en un marco de generar en su mente proyectos sino que también persigue materializarlos, aterrizandolos mediante construcciones plasmadas en la vida practica. Es más que un estudio descriptivo de este aspecto del ser humano, también incluye dentro de la esfera de sus estudios una con¬sideración del aspecto moral de la experiencia. La diferencia es que la psicología es una ciencia descriptiva mientras que la ética es una ciencia normativa. El estudio de la ética tiene la tarea de buscar la verdadera norma o regla para la vida moral humana. Su meta es determinar un criterio objetivo de lo bueno, al cual todos los hom¬bres como seres morales deben conformarse. Con esto vemos en¬tonces que el estudio de la ética se eleva sobre el nivel de lo empí¬rico, lo subjetivo, y sobre lo meramente descriptivo, y procura pro¬porciona un ideal de carácter objetivo y normativo. 2. Enumere y explique brevemente las tres características de la ética tal como esta presentada en el texto. R.- 1. Nuestra perspectiva es teológica. La única manera que tenemos de conocer y saber es por el conocimiento de Dios.2 La única manera de conocer a Dios es a través de su auto-revelación, esto es, por medio de la voluntaria autocomunicación divina con el hombre, en los tér¬minos y bajo las condiciones del finito conocimiento huma¬no3 . Esta revelación la tiene el hombre en su corazón por razón de que es un ser creado, y tiene la capacidad de ver la grandeza de Dios en todo lo que ha hecho, o sea, en toda la creación. Esta la llamamos la revelación general. Si el pecado no hubiera entrado en la vida humana y en el pensamiento humano, todos los hombres conocerían verdadera y adecua¬damente a Dios por razón de esta revelación general. La en¬trada del pecado hizo necesario otra revelación, que fuera en su carácter redentiva y restaurativa. Esta revelación la llama¬mos la revelación especial y se enfoca en Jesucristo, Dios revelado en la carne, para la redención del hombre. Por la operación del Espíritu de Dios en la regeneración, el creyente se apropia esta revelación de Cristo y, a la vez, de su reden¬ción. El que cree en Jesucristo llega a ser una nueva criatura. Su conocimiento está corregido por la Palabra e iluminado por el Espíritu Divino. 2.- Nuestra perspectiva es cristiana. - En realidad esto no agrega nada a la característica que aca¬ bamos de mencionar arriba. Mira al mismo tema de un mis¬ mo enfoque pero de un ángulo diferente y da énfasis a otro elemento importante, es decir, a la centralidad de Cristo en la revelación, en la teología, y en la vida cristiana. Para nuestro estudio de la ética, el punto de partida u óptica especial se encuentra en la revelación cristiana, en la fe cristiana. Lla¬ mamos cristiana esta revelación porque Cristo es su conte¬ nido central. Sin Cristo no existe el cristianismo, y solamente la doctrina bíblica de Cristo hace que la ética cristiana sea verdaderamente cristiana. Por creer que la verdad cristiana es la última verdad, contemplamos todas las cuestiones morales.
3. Nuestra perspectiva es reformada. : í Si el concepto de la auto-revelación sobrenatural de Dios, que se encuentra en el Cristo de las Escrituras, fuera uniforme entre todos los cristianos, la designación de nuestra perspec¬ tiva como reformada estaría de sobra. Pero existen entre ellos muchos conceptos diferentes sobre la auto-revelación •;•• de Dios y sus enseñanzas, grandes diferencias, profundas, anchas y serias. Existen, por ejemplo, diferencias irreconci¬liables entre los conceptos de Cristo, de la revelación, de las Escrituras, de la salvación, y aun en sus doctrinas acerca de Dios. Entonces, a fin de evitar malentendidos, nos es menes¬ter utilizar una designación precisa para indicar nuestra pers¬pectiva, una designación que exprese sin ambigüedad lo que estimamos como el verdadero contenido de la perspectiva cristiana y teológica. Esto lo encontramos en la histórica de¬signación reformada. La interpretación de nuestra perspec¬tiva teológica y cristiana es la interpretación reformada, o sea, la de la reforma religiosa del siglo dieciséis. Somos here¬deros de esta reforma. Nos identificamos con los grandes reformadores, aquellos que, en el siglo dieciséis, llamaron a la iglesia a volver a la Biblia, la inspirada Palabra de Dios, como la fuente, la base y la norma de su pensamiento teológico, y, por ende, su pensamiento ético. El enfoque reformado'. a. El enfoque reformado es relativamente el más alto y com¬pleto concepto de teología. La perspectiva teológica tiene que empezar y terminar con Dios. «De Él, para Él, y por Él, son todas las cosas» (Ro 1136}; Esto va en contra de mucho pensamiento, llamado hoy en día teológico, que empieza con la experiencia religiosa humana. La perspec¬tiva reformada es netamente teocéntrica. Y es precisamente esta característica lo más notable en el punto de vista re¬formado. Más que cualquiera otra escuela de teología, la teología reformada ha tomado en serio la prioridad de Dios y su auto-revelación en todo su pensamiento b. El enfoque reformado es el concepto más bíblico y teoló¬gico de la revelación. Son varios los conceptos de revela¬ción que están en boga en el pensamiento teológico ac¬tual. Algunos de ellos han llegado al punto de identificar toda revelación con el descubrimiento humano de la ver¬dad. Lo más frecuente, en la actualidad, es que se ha identificado la revelación con ciertas fuertes experiencias religiosas o con ciertas actitudes netamente subjetivas.
POSTULADOS: 1.- El postulado teológico; o sea, la doctrina de Dios como su¬puesto de la vida moral del cristiano y su ideal. 2. El postulado antropológico; o sea, la doctrina del hombre como supuesto de la vida moral y cristiana y su ideal. 3. El postulado hamartológico; o sea, la doctrina del pecado, como supuesto para la vida cristiana moral y su ideal 4 El postulado soteriológico; o sea, la doctrina de la redención como supuesto de la vida moral y cristiana y su ideal. 5 El postulado cristológico; o sea, la doctrina de Cristo como supuesto de la vida cristiana y su ideal. 6 El postulado cosmo-escatológico; o sea, la doctrina de la consumación de la historia humana como supuesto de la vida moral y cristiana y su ideal. fundamental. No es meramente determinativa de la ética como lo son también los otros supuestos sino es el fundamento de todos los otros supuestos. La doctrina de Dios es fundamental y determinativa en toda dogmática y en toda ética. La centralidad de Dios en toda religión y toda moralidad es esencial. Una de las más serias enfermedades del pensamiento moderno es que sufre del eclipse de Dios. Se habla mucho de religión pero poco de Dios en la predicación moderna, en la en¬señanza y en la teok gía. Es un cambio que ha entrado progresi¬vamente en el pensr miento cristiano durante los últimos 150 años. Tapa a Dios todo pensamiento teológico que ha sido inspirado por Schleiermacher y los filósofos idealistas del siglo veinte. El pensamiento panteísta lo hace al identificar a Dios con su crea¬ción y sobre todo con la humanidad en su mejor forma. También ocultan a Dios otros tipos de pensamiento. Todos los que han sido influidos por la teología moderna, por ejemplo, el tipo agnóstico-moralista del pensamiento religioso. En este pen¬samiento o se niega a Dios o se le reduce a un apéndice de una religión esencialmente humanista moralista. Este punto de vista ha influido profundamente todas las éticas. ¡Ha llegado al punto en que algunos han dicho que Dios ha muerto! Si queremos una ética verdadera, tenemos que salir de tales perversiones y distorsiones de la religión y de la teología. Tene¬mos que volver a reconocer la prioridad y la majestad del Dios Santo, Amante, y Trascendente. Si Dios es Dios, este hecho tendrá importancia primordial en toda religión y moralidad, tanto en la teología como en la ética. Es el lugar primordial que ocupa¬ba Dios en la vida moral y en el pensamiento de Jesús, de Pablo, de Agustín, de Lutero, y de Cal vino. Tenemos que preguntar en¬tonces: ¿Quién es Dios? y ¿qué influencia tiene el concepto ver¬dadero de Él en nuestra vida moral y en el pensamiento ético? 1. Dios como un ser moral Dios es un ser infinito, absoluto, espiritual, trino, perfecto en sabiduría y poder, en bondad, en justicia, en santidad, y en amor; tanto en la plenitud de su eterna y autosuficiente exis¬tencia como en las múltiples relaciones que sostiene con sus criaturas racionales. Dios es personalidad absolutamente divina. Es infinito en su Ser y sus perfecciones. Es la fuente de todo bien. Es el bien absoluto y personal (ho agathos; Mr 10.18b: oudeis agathos, ei mee, ho TTieosj. El bien que haya, fuera de su Ser, se deriva de Él, y tiene su origen en Él. La perfección de sus atributos6 es una perfección absoluta e infinita. Luego: Dios es sabiduría absoluta e infinita, poder absoluto e infinito, san¬tidad absoluta e infinita, justicia absoluta e infinita, y amor absoluto e infinito, etc. En cuanto a esto podemos preguntar: ¿Es Dios un ser moral? La respuesta tiene que ser afirmativa. Pero, a la vez, hay que añadir que no podemos comparar las características de la personalidad finita del hombre como ser moral, con el Ser divino como un ser moral. Lo que dijimos al hablar del hom¬bre como ser moral no se podría aplicar a Dios porque el ser moral en el sentido humano implica los siguientes elementos: a. El estar sujeto a la ley moral, cuya base está fuera de la humanidad y se impone sobre ella autoritativamente y re¬clama una obediencia categórica. b. El estar constituido de modo que por una progresión gradual del esfuerzo moral se aproxima al verdadero fin de su ser. D. EL POSTULADO CRISTOLÓGICO DE LA ÉTICA CRISTIANA La doctrina de Cristo también tiene significado ético de mu¬cha importancia. La doctrina de Cristo, que recibimos como lema de la dogmática, se puede resumir en esta declaración: Jesucristo es el Dios-Hombre (no el hombre divino sino Dios revelado en la carne), verdadero Dios y perfecto hombre. ¿Cuáles son las implicaciones éticas de esta verdad cristológica?. 1. El Redentor sin pecado rindió una perfecta obediencia de infinito valor por el pecado del mundo. Esta es la gran verdad de la redención, pero enfocada, no del punto de vista soteriológico sino del cristológico. «Al que no conoció peca¬do por nosotros lo hizo pecado (2 Co 5.21). Otro pasaje bíblico muy conspicuo en cuanto a esta verdad del punto de vista cristológico es Hebreos 7.26,27: «Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los peca¬dores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene nece¬sidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer sacri¬ficios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo». 2. Nuestro Señor-Salvador es a la vez la cabeza y el principio organizador de la nueva —esto es, la redimida— humanidad. Él es el último Adán (1 Co 15.45,47). Él es el autor de la vida (Hch3.15). 3. El Dios-Hombre es la incorporación perfecta y el prototipo del bien humano, de la perfección humana. En Jesucristo el ideal, el hombre perfecto, reaparece en la humanidad. Es la perfecta incorporación del carácter ético. Lo muestra en su carácter exaltado, en su divina conciencia, y en su tratamien¬to irreprochable con sus compañeros. «Y la Palabra se hizo carne... lleno de gracia y de verdad» (Jn 1.14). «¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? (Jn 8.46a). «...dejándo¬nos ejemplo... el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca» (1P 2.21, 23). E. EL POSTULADO COSMO-ESCATOLÓGICO DE LA ÉTICA También la doctrina de la época venidera, como la conoce¬mos por la revelación divina, es radicalmente determinativa de nuestra vida ética y su perspectiva. Los elementos de esta doctri¬na, juntamente con sus implicaciones éticas, pueden expresarse de la siguiente manera: 1. Dios creó la historia, está en ella y la dirige a su fin. Tanto, el destino humano como el destino cósmico están en Su mano. Además, las dos cosas son inseparables, porque el Creador de una cosa es a la vez el Creador de la otra, y el cosmos en su forma actual no es más sino el escenario para el propósito de Dios en la historia humana donde lo lleva a cabo. 2. La meta y la consumación de la historia, está determinada por el propósito redentor de Dios, que se realiza en Cristo para la humanidad. El Calvario tiene significado central y determinativo para una filosofía cristiana de la historia. Para estudiar una filosofía cristiana de la historia vale la pena em¬pezar con San Agustín. En su obra La Ciudad de Dios, San Agustín ofrece la primera filosofía de la historia realmente comprensiva. Además es una filosofía cristiana de la historia.
4 comentarios:
Pastor no estoy seguro de haber hecho el registro correcto, como ud. nos lo indico.
¿CUÁL ES LA VERDAD ACERCA DEL SEXO?
Sabemos que Dios nos ama y somos de gran estima para Él y por tal motivo desea que compartamos su gloria, gozo y paz en nuestras vidas de tal forma que nos ha dado una guía que es su Palabra donde encontramos consejos, reglas y normas que deben regir nuestra forma de vivir, para evitarnos sufrimientos o situaciones que perjudiquen nuestra relación con Dios, teniendo en cuenta que Él es soberano y omnisciente, y sabe lo que es mejor para cada uno de sus hijos. Dios nos da normas para que las pongamos en práctica diariamente y así disfrutar de sus beneficios cumpliendo su perfecta voluntad, viviendo en la obediencia, pureza y fidelidad que son tres atributos que Dios tiene y que comparte con nosotros.
Uno de los problemas que más atañen a la sociedad de nuestra época son las relaciones sexuales prematrimoniales y extramaritales, lamentablemente Satanás ha ganado terreno en esta área tan vulnerable del ser humano, engañando a hombres y mujeres de todas las edades, especialmente los adolescentes son presa fácil de estas mentiras tergiversando así la verdad de Dios, llenando de placer y felicidad aparente a todo aquel que se deja guiar y busca satisfacer sus instintos primarios lo que lleva al hombre hacia una separación de Dios y por lo tanto a una vida vacía y sin sentido.
En nuestra sociedad actual frecuentemente nos topamos con conceptos equivocados en cuanto al sexo, uno de ellos, es que sea confundido amor con sexo, en el lenguaje cotidiano es muy común tomar la palabra amor como sinónimo de sexo de ahí la famosa frase “Hagamos el amor” obviamente, el tener relaciones sexuales con lleva una entrega total, una fusión entre dos personas, nos es malo tener relaciones sexuales pero Dios ha puesto lineamientos dentro de los cuales se debe dar esta entrega de amor para disfrutarlo al máximo y hallar la bendición de Dios en medio de la relación.
Los medios de comunicación, la falta de información y el ignorar las normas divinas nos han llevado a vivir en una sociedad que cada día se denigra más, tergiversado un concepto tan puro del amor. Donde Dios fue el primero en mostrarnos su amor al dar su vida por nosotros. Se ha violado la regla de oro que Jesús nos dejó cuando estuvo aquí en la tierra “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Si cumpliéramos con esta regla no tendríamos adolescentes embarazadas, desalentadas, vidas destruidas por haber creído las mentiras del engañador que sólo está buscando a quien destruir. Por que amar al prójimo es procurar su bienestar y bendecir su vida con mis acciones, palabras y pensamientos.
Sabemos que Dios creó el sexo y desea que disfrutemos de Él, y demanda que la relación sexual sea pura y hermosa, es un pacto de fidelidad y entrega de uno al otro
Dios nos da normas para protegernos pero si las violamos, las consecuencias son las enfermedades venéreas, de embarazos, del VIH, abortos, inseguridad sexual, nos protege de la angustia y nos lleva a gozar la intimidad dentro del matrimonio satisfactoriamente.
La Biblia nos recomienda guardar la pureza sexual hasta después del matrimonio y es un principio que se cumple trayendo bendición al cumplirlo.
Es bueno aprovechar cualquier oportunidad para compartir la verdad acerca de las relaciones sexuales teniendo en cuanta las consecuencias de violar las normas de Dios y los beneficios que se pueden obtener cumpliéndolas adecuadamente de acuerdo a su voluntad.
Capítulo 1
1. Explique de manera clara, concisa y precisa las dos categorías generales o panorámicas de la ética presentadas por el autor.
Una de las categorías que marca el autor es que define primero lo que es la ética y lo describe como el estudio de la vida moral del hombre. Luego en una segunda categoría pone a la ética cristiana que estudia la moral cristiana y hace la voluntad de Dios revelada en su Palabra.
3. Enumere los seis postulados descritos en el capítulo y explique cada uno en sus propias palabras de manera clara, concisa y precisa.
1. Postulado Teológico:
2. Postulado antropológico
3. Postulado Hamartológico
4. Postulado Soteriológico
5. Postulado Cristológico
6. Postulado cosmo-escatológico
Capítulo 2
1. Escriba un breve resumen de la posición del autor con referencia al agente moral cristiano y el fin del hombre.
El actor de la vida moral cristiana es aquel hombre que se esfuerza por vivir cristianamente, es decir pone a Cristo en el centro de su vida y se rige por sus enseñanzas para llevarlas a cabo en el diario vivir, por tal motivo se debe analizar desde las tres condiciones del hombre:
a)El hombre creado por Dios b) El hombre pecador c) El hombre redimido por Cristo.
Sabemos que Dios nos creó con un propósito y al cumplirlo glorificamos el nombre de Dios que es realmente el fin por el cual el hombre fue creado, en otras palabras, todo lo que hacemos, decimos, realizamos, pensamos, planeamos debe ser con el objetivo de glorificar a Dios, que es por quien vivimos y sin Él la vida no tendría un significado real.
2. Explique la posición del autor acerca de la libertad de la voluntad.
El hombre es una criatura libre (eso no quiere decir que haga lo que quiera, por que no puede ir más allá de la soberanía de Dios) mas no autónoma, es decir, no puede vivir como un instrumento de la naturaleza, ya que por ser imagen de Dios su voluntad está determinada por lo espiritual, no puede separarse de lo racional y lo moral.
3. Describe de manera clara, concisa y precisa el enfoque presentado en la sección acerca de la conciencia humana.
El hombre es su propio juez pues tiene conciencia de sus actos, por la capacidad moral que tiene puede darse cuanta cuando está haciendo algo incorrecto o cuando está actuando bien.
1. Explique de manera clara, concisa y precisa las dos categorías generales o panorámicas de la ética presentadas por el autor.
R.- La ética establece las normas y reglamentos que rigen la vida de un obrero de Dios desde el aspecto espiritual en un momento dado no queda satisfecha con el mero estudio del aspecto moral de la experiencia humana en sí, porque el hombre no solo es idealista en un marco de generar en su mente proyectos sino que también persigue materializarlos, aterrizandolos mediante construcciones plasmadas en la vida practica. Es más que un estudio descriptivo de este aspecto del ser humano, también incluye dentro de la esfera de sus estudios una con¬sideración del aspecto moral de la experiencia. La diferencia es que la psicología es una ciencia descriptiva mientras que la ética es una ciencia normativa. El estudio de la ética tiene la tarea de buscar la verdadera norma o regla para la vida moral humana. Su meta es determinar un criterio objetivo de lo bueno, al cual todos los hom¬bres como seres morales deben conformarse. Con esto vemos en¬tonces que el estudio de la ética se eleva sobre el nivel de lo empí¬rico, lo subjetivo, y sobre lo meramente descriptivo, y procura pro¬porciona un ideal de carácter objetivo y normativo.
2. Enumere y explique brevemente las tres características de la ética tal como esta presentada en el texto.
R.-
1. Nuestra perspectiva es teológica.
La única manera que tenemos de conocer y saber es por el conocimiento de Dios.2 La única manera de conocer a Dios es a través de su auto-revelación, esto es, por medio de la voluntaria autocomunicación divina con el hombre, en los tér¬minos y bajo las condiciones del finito conocimiento huma¬no3 . Esta revelación la tiene el hombre en su corazón por razón de que es un ser creado, y tiene la capacidad de ver la grandeza de Dios en todo lo que ha hecho, o sea, en toda la creación. Esta la llamamos la revelación general. Si el pecado no hubiera entrado en la vida humana y en el pensamiento humano, todos los hombres conocerían verdadera y adecua¬damente a Dios por razón de esta revelación general. La en¬trada del pecado hizo necesario otra revelación, que fuera en su carácter redentiva y restaurativa. Esta revelación la llama¬mos la revelación especial y se enfoca en Jesucristo, Dios revelado en la carne, para la redención del hombre. Por la operación del Espíritu de Dios en la regeneración, el creyente se apropia esta revelación de Cristo y, a la vez, de su reden¬ción. El que cree en Jesucristo llega a ser una nueva criatura. Su conocimiento está corregido por la Palabra e iluminado por el Espíritu Divino.
2.- Nuestra perspectiva es cristiana. -
En realidad esto no agrega nada a la característica que aca¬
bamos de mencionar arriba. Mira al mismo tema de un mis¬
mo enfoque pero de un ángulo diferente y da énfasis a otro
elemento importante, es decir, a la centralidad de Cristo en la
revelación, en la teología, y en la vida cristiana. Para nuestro
estudio de la ética, el punto de partida u óptica especial se
encuentra en la revelación cristiana, en la fe cristiana. Lla¬
mamos cristiana esta revelación porque Cristo es su conte¬
nido central. Sin Cristo no existe el cristianismo, y solamente
la doctrina bíblica de Cristo hace que la ética cristiana sea
verdaderamente cristiana. Por creer que la verdad cristiana
es la última verdad, contemplamos todas las cuestiones morales.
3. Nuestra perspectiva es reformada. : í
Si el concepto de la auto-revelación sobrenatural de Dios,
que se encuentra en el Cristo de las Escrituras, fuera uniforme
entre todos los cristianos, la designación de nuestra perspec¬
tiva como reformada estaría de sobra. Pero existen entre
ellos muchos conceptos diferentes sobre la auto-revelación
•;•• de Dios y sus enseñanzas, grandes diferencias, profundas, anchas y serias. Existen, por ejemplo, diferencias irreconci¬liables entre los conceptos de Cristo, de la revelación, de las Escrituras, de la salvación, y aun en sus doctrinas acerca de Dios. Entonces, a fin de evitar malentendidos, nos es menes¬ter utilizar una designación precisa para indicar nuestra pers¬pectiva, una designación que exprese sin ambigüedad lo que estimamos como el verdadero contenido de la perspectiva cristiana y teológica. Esto lo encontramos en la histórica de¬signación reformada. La interpretación de nuestra perspec¬tiva teológica y cristiana es la interpretación reformada, o sea, la de la reforma religiosa del siglo dieciséis. Somos here¬deros de esta reforma. Nos identificamos con los grandes reformadores, aquellos que, en el siglo dieciséis, llamaron a la iglesia a volver a la Biblia, la inspirada Palabra de Dios, como la fuente, la base y la norma de su pensamiento teológico, y, por ende, su pensamiento ético.
El enfoque reformado'.
a. El enfoque reformado es relativamente el más alto y com¬pleto concepto de teología. La perspectiva teológica tiene que empezar y terminar con Dios. «De Él, para Él, y por Él, son todas las cosas» (Ro 1136}; Esto va en contra de mucho pensamiento, llamado hoy en día teológico, que empieza con la experiencia religiosa humana. La perspec¬tiva reformada es netamente teocéntrica. Y es precisamente esta característica lo más notable en el punto de vista re¬formado. Más que cualquiera otra escuela de teología, la teología reformada ha tomado en serio la prioridad de Dios y su auto-revelación en todo su pensamiento
b. El enfoque reformado es el concepto más bíblico y teoló¬gico de la revelación. Son varios los conceptos de revela¬ción que están en boga en el pensamiento teológico ac¬tual. Algunos de ellos han llegado al punto de identificar toda revelación con el descubrimiento humano de la ver¬dad. Lo más frecuente, en la actualidad, es que se ha identificado la revelación con ciertas fuertes experiencias religiosas o con ciertas actitudes netamente subjetivas.
POSTULADOS:
1.- El postulado teológico; o sea, la doctrina de Dios como su¬puesto de la vida moral del cristiano y su ideal.
2. El postulado antropológico; o sea, la doctrina del hombre como supuesto de la vida moral y cristiana y su ideal.
3. El postulado hamartológico; o sea, la doctrina del pecado, como supuesto para la vida cristiana moral y su ideal
4 El postulado soteriológico; o sea, la doctrina de la redención como supuesto de la vida moral y cristiana y su ideal.
5 El postulado cristológico; o sea, la doctrina de Cristo como supuesto de la vida cristiana y su ideal.
6 El postulado cosmo-escatológico; o sea, la doctrina de la consumación de la historia humana como supuesto de la vida moral y cristiana y su ideal.
fundamental. No es meramente determinativa de la ética como lo son también los otros supuestos sino es el fundamento de todos los otros supuestos. La doctrina de Dios es fundamental y determinativa en toda dogmática y en toda ética.
La centralidad de Dios en toda religión y toda moralidad es esencial. Una de las más serias enfermedades del pensamiento moderno es que sufre del eclipse de Dios. Se habla mucho de religión pero poco de Dios en la predicación moderna, en la en¬señanza y en la teok gía. Es un cambio que ha entrado progresi¬vamente en el pensr miento cristiano durante los últimos 150 años. Tapa a Dios todo pensamiento teológico que ha sido inspirado por Schleiermacher y los filósofos idealistas del siglo veinte. El pensamiento panteísta lo hace al identificar a Dios con su crea¬ción y sobre todo con la humanidad en su mejor forma.
También ocultan a Dios otros tipos de pensamiento. Todos los que han sido influidos por la teología moderna, por ejemplo, el tipo agnóstico-moralista del pensamiento religioso. En este pen¬samiento o se niega a Dios o se le reduce a un apéndice de una religión esencialmente humanista moralista. Este punto de vista ha influido profundamente todas las éticas. ¡Ha llegado al punto en que algunos han dicho que Dios ha muerto!
Si queremos una ética verdadera, tenemos que salir de tales perversiones y distorsiones de la religión y de la teología. Tene¬mos que volver a reconocer la prioridad y la majestad del Dios Santo, Amante, y Trascendente. Si Dios es Dios, este hecho tendrá importancia primordial en toda religión y moralidad, tanto en la teología como en la ética. Es el lugar primordial que ocupa¬ba Dios en la vida moral y en el pensamiento de Jesús, de Pablo, de Agustín, de Lutero, y de Cal vino. Tenemos que preguntar en¬tonces: ¿Quién es Dios? y ¿qué influencia tiene el concepto ver¬dadero de Él en nuestra vida moral y en el pensamiento ético?
1. Dios como un ser moral
Dios es un ser infinito, absoluto, espiritual, trino, perfecto en sabiduría y poder, en bondad, en justicia, en santidad, y en amor; tanto en la plenitud de su eterna y autosuficiente exis¬tencia como en las múltiples relaciones que sostiene con sus criaturas racionales.
Dios es personalidad absolutamente divina. Es infinito en su Ser y sus perfecciones. Es la fuente de todo bien. Es el bien absoluto y personal (ho agathos; Mr 10.18b: oudeis agathos, ei mee, ho TTieosj. El bien que haya, fuera de su Ser, se deriva de Él, y tiene su origen en Él. La perfección de sus atributos6 es una perfección absoluta e infinita. Luego: Dios es sabiduría absoluta e infinita, poder absoluto e infinito, san¬tidad absoluta e infinita, justicia absoluta e infinita, y amor absoluto e infinito, etc.
En cuanto a esto podemos preguntar: ¿Es Dios un ser moral? La respuesta tiene que ser afirmativa. Pero, a la vez, hay que añadir que no podemos comparar las características de la personalidad finita del hombre como ser moral, con el Ser divino como un ser moral. Lo que dijimos al hablar del hom¬bre como ser moral no se podría aplicar a Dios porque el ser moral en el sentido humano implica los siguientes elementos:
a. El estar sujeto a la ley moral, cuya base está fuera de la humanidad y se impone sobre ella autoritativamente y re¬clama una obediencia categórica.
b. El estar constituido de modo que por una progresión gradual del esfuerzo moral se aproxima al verdadero fin de su ser.
D. EL POSTULADO CRISTOLÓGICO DE LA ÉTICA
CRISTIANA
La doctrina de Cristo también tiene significado ético de mu¬cha importancia. La doctrina de Cristo, que recibimos como lema de la dogmática, se puede resumir en esta declaración: Jesucristo es el Dios-Hombre (no el hombre divino sino Dios revelado en la carne), verdadero Dios y perfecto hombre. ¿Cuáles son las implicaciones éticas de esta verdad cristológica?.
1. El Redentor sin pecado rindió una perfecta obediencia de infinito valor por el pecado del mundo. Esta es la gran verdad de la redención, pero enfocada, no del punto de vista soteriológico sino del cristológico. «Al que no conoció peca¬do por nosotros lo hizo pecado (2 Co 5.21). Otro pasaje bíblico muy conspicuo en cuanto a esta verdad del punto de vista cristológico es Hebreos 7.26,27: «Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los peca¬dores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene nece¬sidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer sacri¬ficios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo».
2. Nuestro Señor-Salvador es a la vez la cabeza y el principio organizador de la nueva —esto es, la redimida— humanidad. Él es el último Adán (1 Co 15.45,47). Él es el autor de la vida (Hch3.15).
3. El Dios-Hombre es la incorporación perfecta y el prototipo del bien humano, de la perfección humana. En Jesucristo el ideal, el hombre perfecto, reaparece en la humanidad. Es la perfecta incorporación del carácter ético. Lo muestra en su
carácter exaltado, en su divina conciencia, y en su tratamien¬to irreprochable con sus compañeros. «Y la Palabra se hizo carne... lleno de gracia y de verdad» (Jn 1.14). «¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? (Jn 8.46a). «...dejándo¬nos ejemplo... el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca» (1P 2.21, 23).
E. EL POSTULADO COSMO-ESCATOLÓGICO DE LA
ÉTICA
También la doctrina de la época venidera, como la conoce¬mos por la revelación divina, es radicalmente determinativa de nuestra vida ética y su perspectiva. Los elementos de esta doctri¬na, juntamente con sus implicaciones éticas, pueden expresarse de la siguiente manera:
1. Dios creó la historia, está en ella y la dirige a su fin. Tanto, el destino humano como el destino cósmico están en Su mano. Además, las dos cosas son inseparables, porque el Creador de una cosa es a la vez el Creador de la otra, y el cosmos en su forma actual no es más sino el escenario para el propósito de Dios en la historia humana donde lo lleva a cabo.
2. La meta y la consumación de la historia, está determinada por el propósito redentor de Dios, que se realiza en Cristo para la humanidad. El Calvario tiene significado central y determinativo para una filosofía cristiana de la historia. Para estudiar una filosofía cristiana de la historia vale la pena em¬pezar con San Agustín. En su obra La Ciudad de Dios, San Agustín ofrece la primera filosofía de la historia realmente comprensiva. Además es una filosofía cristiana de la historia.
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